El Xantolo se convirtió en un encuentro de raíces, memoria y gratitud, donde las enseñanzas de quienes dedicaron su vida a educar siguen vivas en el corazón de su pueblo.
ROSSY REYES R.
XICOTÉNCATL, TAM., Entre el aroma del copal, los vibrantes colores de las flores de cempasúchil y la solemnidad de las ofrendas, en Xicoténcatl se mantienen vivas las tradiciones que dan identidad al pueblo, en una celebración de Xantolo que también se convirtió en un emotivo homenaje a las maestras y maestros que han partido, pero cuyo legado permanece imborrable.
En esta ocasión, el altar estuvo dedicado a hombres y mujeres que entregaron gran parte de su vida a la noble labor de enseñar, dejando huellas imborrables en generaciones de estudiantes.
Durante esta significativa conmemoración, la Presidenta
Municipal Lic. Mariela López Sosa expresó que «el Xantolo no es solamente una tradición, es el encuentro de nuestras raíces», destacando la importancia de preservar estas costumbres que fortalecen nuestra identidad y nos permiten recordar con cariño a quienes forman parte de nuestra historia.
La celebración estuvo impregnada de sentimientos, recuerdos y gratitud, pues cada flor, cada vela y cada elemento del altar representaron el cariño hacia aquellos maestros que, aunque físicamente ya no están, continúan presentes a través de sus enseñanzas, consejos y el ejemplo que dejaron en sus alumnos y en la sociedad.
Porque hay ausencias que nunca se convierten en olvido, especialmente cuando se trata de quienes dedicaron su existencia a formar personas y construir un mejor futuro.
Porque un maestro nunca muere cuando sus enseñanzas siguen vivas en la memoria de su pueblo.
Así, Xicoténcatl reafirma que las tradiciones no solamente se celebran: se sienten, se honran y se transmiten de generación en generación, manteniendo encendida la llama de la memoria y el orgullo por nuestras raíces.
